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Letra Suelta

Por una cultura de respeto

Por una cultura de respeto El lunes último, un puñado de estudiantes de diversas facultades de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos irrumpieron los ambientes del Comedor Universitario para hacer escuchar sus reclamos. Más allá de que fueran justas o no sus pedidos, no se tuvo en consideración que en su interior habían menores de edad recibiendo clases de verano, por lo que debieron frenar sus arengas altisonantes que sólo causaron pánico en los niños. Aquí una entrevista al sociólogo Franklin Miranda Valdivia acerca de los protagonistas de la violencia en las universidades.

El sociólogo sanmarquino Franklin Miranda Valdivia no tiene duda alguna que la actual crisis de la dirigencial estudiantil genera que ciertos grupos radicales asuman métodos inadecuados como la violencia, para hacer escuchar sus reclamos o demandas.

“Muchas veces estos métodos son motivados por inquietudes personales, por lo que una reserva importante de universitarios no se sienten identificados con estos dirigentes”, sostuvo.

Miranda agregó que las dirigencias en todos sus niveles casi siempre han tenido algunos rasgos autoritarios. “Entonces hay que buscar que sean más participativos, auténticos y vayan dejando atrás viejas formas de dirección”.

En su opinión, a los estudiantes les corresponde difundir una “cultura de respeto de los derechos de las personas”. Sostuvo que es fundamental consolidar esa cultura de modo que se garantice la institucionalidad de la vida universitaria.

“La universidad tiene aquí una gran tarea y un reto, que consiste en demostrar que la violencia es una de las grandes amenazas para la estabilidad de la sociedad peruana”, precisó.

-¿Qué hacer con estos grupos que fomentan la violencia en la universidad?, preguntamos. Nuestro entrevistado respondió: “Con ellos hay que establecer una pedagogía que nos garantice llegar mejor a sus demandas, conocer quiénes son, qué aspiraciones tienen, qué motivaciones, a quiénes representan; no se pueden irrogar la representación de muchos si no son auténticos representantes”.

En ese sentido opinó que “la violencia en los claustros universitarios no debería estar permitida ni admitida. Para eso está el dialogo; y para eso es fundamental también la transparencia, la comunicación y la participación de la comunidad universitaria”, puntualizó.

Reflexión permanente
Miranda advirtió que problema de la violencia debe merecer una permanente reflexión. “Porque estamos en un ámbito universitario que tiene que dar muestras de conocimiento de todas las formas de la violencia, conocer los escenarios de violencia y plantear políticas que conlleven a la solución de climas violentistas”.

Comentó que la violencia en ningún caso tiene justificación alguna. “Hay que tener en cuenta que una cosa es la lucha por los derechos sociales y políticos, y otra utilizar la violencia para hacerse escuchar. Los reclamos por más justos que sean no tiene por qué ser violentos”.

Agregó que lamentablemente la violencia está auspiciada por la irresponsabilidad en la gobernabilidad. “La violencia está institucionalizada, forma parte de la vida cotidiana. Tal vez la falta de oportunidades sea un elemento motivador para su indeseado crecimiento”, concluyó.

Perú, 4 de febrero de 2005
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