Gaseosas, weblogs y un pensador
La comisión periodística fue la siguiente: entrevistar al doctor Juan Abugattas sobre los valores éticos y el proceso de autoevaluación de la UNMSM. Nadie como él para hablar con propiedad y autoridad acerca de este asunto. Mejor todavía: se trataba de un hombre preparado, cordial y abierto al dialogo. Casi nada le molestaba. Ni siquiera aquella vil enfermedad que lleva por dentro le había cambiado su estado de ánimo y menos su entusiasmo para transmitir sus conocimientos.
Y así lo comprobé una mañana de marzo de este año (2005) cuando acudí a su hogar ubicado en el distrito de Pueblo Libre. En esa oportunidad advertí que estaba envuelto en un sinfín de tareas, proyectos. Era, sin duda, un incansable maestro universitario convencido de que las clases no acababan dentro de las aulas, sino que proseguían fuera de ellas.
-Vuelvo enseguida- me dijo mientras se dirigía a contestar su celular.
Mientras tanto, este redactor se encontraba sentado en un cómodo sofá desde donde observaba que su sala se caracterizaba por su sobriedad y calidez. No había mucho que anotar. Muebles, un equipo de música, numerosos CDs y algunas cerámicas preincas. Eso sí, me extrañaba la ausencia de libros en este ambiente. Pero para este ex vice ministro de Educación, cada cosa tiene su lugar y sus textos se encontraban donde correspondía: en la biblioteca, ubicada en el segundo piso de su hogar.
Salud con gaseosa
-Lo veo mejor, doctor -le dije.
-Claro, por fuera estoy bien, pero por dentro no tanto me respondió sin queja alguna.
Al poco rato me confió que debía de viajar a los Estados Unidos para que el médico de ese país le diga qué tratamiento debería seguir aquí en Lima. Y es que la enfermedad no lo suelta. Pero aún así se le notaba con energía para continuar con sus distintos compromisos académicos con la Universidad de San Marcos y la Universidad de Lima.
Mientras me alistaba para empezar la entrevista, este maestro universitario, una vez más se levantó de su asiento y se dirigió hasta la cocina para luego aparecer inmediatamente con dos botellas medianas de gaseosas Sprite.
-¿Te sirves? - me preguntó.
- Por supuesto, doctor respondí.
- Yo sí debo tomar mi pastilla - agregó.
No pude evitar mi sorpresa verlo tomar una gaseosa con una pastilla. No le quise quitar ese gusto. Los dos brindamos con esa gaseosa que caía perfecta en una mañana calurosa. Y después comenzaría la entrevista de rigor que luego fue publicada en el periódico San Marcos Semanal y en el portal de noticias de la UNMSM.
Los weblogs
En aquella oportunidad, había ido sin gráfico, por lo que tuve que coger la cámara fotográfica y retratarlo en las afueras de su jardín y en el interior de su sala. Estaba algo apurado, pero no por eso perdía su caballerosidad. Recuerdo, además, que le hice el siguiente comentario: Pienso que el verano ya debería irse. Para que dije eso.
-¡No digas eso!. A mí me encanta el verano y el Sol no debería irse nunca. Me gusta mucho -me comentó.
Y de pronto recordó más de un momento grato en su etapa como maestro universitario en los Estados Unidos.
-Allá las estaciones son bien marcadas y se extraña mucho el clima peruano agregó y se dirigió a su sala.
Era momento de la despedida. No tenía más preguntas en mi cuaderno de apuntes. Pero sí le comenté sobre lo interesante que resultaría publicar parte de sus trabajos en un weblog. Se interesó. Me hizo más de una pregunta al respecto. Se sorprendía con las bondades que ofrecía esta nueva herramienta de comunicación. Y me comprometí enviarle un correo electrónico con información sobre estos cuadernos de bitacora.
Así lo hice. Luego esperé su respuesta. Apenas había pasado un día y me respondió. En ese mail me expresaba su agradecimiento. Y esperaba algún día publicar sus trabajos en un blog. Aún conservo ese mail como muestra de que los que apostamos por esta nueva plataforma de comunicación no somos tan pocos en el Perú.
2 comentarios
Julio César Mateus -
Juan Carlos Luján -
Saludos